¡Viva el rugby!

Durante las últimas semanas me estoy enganchando completamente a esto del rugby. Antes, no me importaba quedarme frente al televisor viendo algún partido del Tres Naciones, por ejemplo, pero es que gracias al Mundial de Francia que está actualmente en las semifinales, me estoy enamorando de este bello deporte. En el capítulo de reglas, voy avanzando, aunque reconozco que todavía hay decisiones arbitrales -cada vez menos- que me cuesta entender, si bien me intento rodear de gente sabia para que rápidamente me saquen de dudas. En lo referente a sistemas, también voy cogiendo nociones partido a partido, lo mismo que en el capítulo de jugadores. Seguramente, para los seguidores de toda la vida llego tarde, pero sin duda el rugby es un deporte que debemos implantar en nuestro país. A ver si se cumplen las expectativas y nuestra selección se planta en el próximo Campeonato del Mundo de Nueva Zelanda en 2011. Así lo espero.

 

Pese a que todavía me queda mucha documentación que leerme sobre el rugby, así como muchos vídeos y partidos con los que empaparme, ya he adquirido las mínimas nociones con las que entender un partido, sus distintas fases y los estados anímicos que en ellas se producen. Sé el motivo por el que hay prisa en intentar un botepronto según el resultado, o por qué lamentarse si consiguen lanzarte la bola a touch muy cerca de tu área. Por tanto, haciendo caso al reclamo de Canal + de cara al Mundial de Francia, “España no juega, elige tu equipo“, apoyé desde el principio a los All Blacks. ¿Por qué?, os preguntaréis. No lo sé. Será por la haka de cada encuentro, será por el hecho de que me regalaron una gorra con su anagrama hace unos meses o porque eran uno de los grandes favoritos para alzarse con este Mundial. Sigo sin saberlo. La cuestión es que tomé partido claramente por los All Blacks, busqué información de relevancia, eché un vistazo a las hakas más sonadas de los últimos años, y me terminé de enamorar.

 

Hace seis días, el pasado sábado día 6 de octubre, mi equipo, los All Blacks de Nueva Zelanda, se medían en cuartos de final a Francia. El partido se jugaba, por cierto, en Cardiff, que como bien sabrás está en Gales, y es que la candidatura de Francia estaba asociada con Gales y Escocia para cederles partidos. Los franceses fueron incapaces de barajar la posibilidad de que tuvieran que jugar en Gales los cuartos, y así fue. ¡Vaya metedura de pata! Aquel fatídico sábado para mis intereses y para los de toda Nueva Zelanda, me presenté en un conocido pub irlandés de la calle Cádiz en Zaragoza, dispuesto a enamorarme todavía más de los All Blacks a través de las dos pantallas gigantes que allí congregan a muchos amantes del rugby. Para más inri, me encontré rodeado de franceses, aunque por lo menos no estaba solo, sino que me acompañaban varios amigos -esos expertos de los que os he hablado- que también apoyaban a los neozelandeses.

 

Haka de los All BlacksLos prolegómenos del choque comenzaron con una sabrosa pinta de cerveza en mi mano y con unas ganas locas de ver ganar a mi equipo. La mayoría estábamos allí para la ocasión, ataviados de negro -en mi caso, estrenando camiseta All Black-, en medio de la invasión gala. Estaba bastante claro, el pub iba a reventar con un ensayo del XV del Gallo. Pero estábamos allí para resistir y para apoyar a los nuestros. Suena el God save New Zealand, pero ni me lo sé ni es el mío, así que no puedo ayudar. Unos segudos y suena la Marsellesa. “Allons enfants de la patrie…“, retumbaba en mis oídos. Después, los dos equipos al centro. Comienza la haka, con el desafío francés de avanzar hasta casi hacer retroceder a los All Blacks al punto de comenzar la danza maorí. Sebastien Chabal se muestra amenazante como siempre, los franceses, quietos e impasibles, y los neozelandeses siguen a lo suyo, golpeándose y cantando. Rokocoko se da con los puños cerrados, ¡qué daño!, pero el daño va implícito al rugby.

 

Comienza el partidazo con los gritos de quienes me rodean. Animan a Francia, pero lo cierto es que el XV del Gallo va a remolque de las embestidas neozelandesas. Pasan los minutos, pero el marcador no se mueve. Ha habido un ensayo, pero lo anula el árbitro Wayne Barnes después de observar el vídeo porque el jugador pisaba la línea de touch. Mis amigos y yo ya hemos pegado el primer gran grito, por lo que los franceses se han percatado de nuestra presencia, pero nos respetan. Alguno se ríe mirándonos, al ver que el árbitro inglés nos ha hecho gritar en balde, pero quien ríe último, ríe mejor. Dos minutos después, callan ellos y volvemos a chillar nosotros. Esta vez nadie nos fastidia el grito. Ensayo y conversión de los All Blacks. Esa fue la tónica general hasta el descanso, dominio absoluto neozelandés y más caras largas que otra cosa entre los franceses que continuaban a mi alrededor.

 

En la reanudación, cambian las tornas. Aparece el árbitro para dejar diez minutos con catorce a los All Blacks por sinbin de McAllister, y los del Sur lo notan. Francia va remontando, con el refresco además de buenos jugadores, como Chabal que sale para intimidar. Terminan remontando, no sin polémica, con un ensayo precedido de un claro avant. La infracción la vimos todos. Yo también, lo mismo que el francés que tenía detrás y que antes, tras una protesta, me había exclamado: “¡Deja la cerveza!” No se lo creían ni ellos. Tampoco el técnico Laporte, con cara incrédula. Le había salido todo bien. Sin posesión, sin juego, sin intimidación y sin dominio iban a tumbar a Goliath. Y así fue. Robaron el balón los galos, para mandarlo a las gradas del Millenium Stadium de Cardiff. Se acabó.

 

He llegado a leer que el 6 de octubre es el 11-S de Nueva Zelanda. Me parece una exageración, pero no es menos cierto que ha tenido que doler y mucho, más con la aparición estelar del árbitro Barnes, con el que quizá no contaban los neozelandeses. Mi equipo ya estaba eliminado, pero la hora y media que había vivido de rugby será inolvidable. Ahora, a esperar qué ocurre este fin de semana, con unas semifinales apasionantes. Mañana sábado, Inglaterra – Francia y el domingo, Sudáfrica – Argentina. Ya sabemos que habrá final Norte – Sur. Es lo único seguro que se puede decir de este Mundial loco.

 

Imagen: Diario AS

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