En el partido de hoy ante el Algeciras, habrá una ausencia destacada. No será la de ningún jugador, sino la de Pablo C., un miembro de la Peña Máquina Naranja, que ayer, 13 de noviembre de 2007, falleció de forma natural a sus 20 años. En el fondo en que se colocan los más fieles seguidores del conjunto naranja, hoy habrá una sensación especial. Faltará uno de los miembros que más activamente han colaborado en el crecimiento de esta peña, una de las personas que, junto a otros tantos veinteañeros, son el alma de este equipo dentro y fuera del Pabellón Príncipe Felipe. Como muestra de luto y de respeto, la Máquina Naranja guardará en el partido de esta tarde varios minutos de silencio, con una camiseta y un ramo de flores ocupando el sitio que desde hoy ha dejado vacío.
Este tipo de hechos me desconciertan, me dejan helado y aturdido. Conocía a Pablo, fuimos al mismo colegio, si bien él me sacaba varios cursos. Coincidíamos a menudo en el comedor y en los partidillos de fútbol que montábamos después en aquel pequeño patio. Le conocía lo suficiente como para decir que era un chaval del todo bondadoso que jamás te miraba sin una gran sonrisa. Este martes, se ha marchado una fantástica persona de forma súbita, sin que nos podamos explicar lo que ha ocurrido. Se ha marchado un fan del CAI, pero sobre todo, se ha marchado un amigo. Descansa en paz, Pablo.
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