Ya ha pasado el ecuador del campeonato y quedan cuatro equipos para ganar el torneo pero sólo uno, Gales, puede disputar el Grand Slam. Escocia e Italia lucharán por evitar la cuchara de madera en la última jornada.
En Cardiff se impuso Gales a Italia de forma contundente por 47-8. Los italianos aguantaron el tirón hasta el descanso, un error de Gales en el lineout y una buena defensa mantuvieron a los transalpinos cerca en el marcador. Pero el escenario se encrudeció en la reanudación, los galeses siguieron moviendo el balón muy rápido, Stephen Jones no fallaba ni una patada y su zaguero, Byrne, templado y seguro atrás, era la mayor amenaza para la defensa rival, ¡menudo torneo se está marcando el amigo!. Seguramente a Gales le queda lo más difícil, se tiene que enfrentar a la delantera irlandesa en Croke Park y recibir en la última jornada su propia medicina contra Francia. Ahora me arrepiento pero no sé si por la euforia del momento del último ensayo de Shane Williams o por la ingesta de Guinnes, mi amigo Jans y yo decidimos pelarnos la cabeza a lo Shane. Díez está de testigo.Escocia apostó por fin por un estilo de juego, querían machacar a la delantera irlandesa a base de músculo, eso les facilitó la posesión y jugar en campo contrario en la primera parte pero no los puntos. Irlanda, sin grandes excesos, dió dos zarpazos que tradujo en dos ensayos. Una exquisitez de O´Gara para arrancar la segunda parte fulminó el partido.
Ya adelanté en anteriores posts que los ingleses ganarían a los franceses como así fue. Es más, Inglaterra ganó a Francia en un partido parecido al de hace unos meses en las semifinales del mundial en el mismo escenario. Un ensayo tempranero, como en octubre, permitió adelantarse a los de la rosa y partir de entonces se dedicaron a aguantar el chaparrón e intentar administrar esa ventaja hasta que llegara la hora de decidirse el partido, hasta que llegara la hora de Wilkinson, como en octubre. Un drop y un golpe “from downtown” ponían a los franceses a tiro de más de un ensayo y dejaban el partido a -7º centígrados. Hay que decir que Johnny falló un drop en la primera parte y dos golpes en la segunda más sencillos que el último, pero ese no es su cometido, su misión es meterla cuando el partido se está decidiendo. ‘Wilko’ es un buen jugador pero se convierte en Michael Jordan cuando la presión del partido se hace inaguantable. El que nunca falla yerra cuando es irrelevante, no convirtió la última patada porque el partido ya estaba decidido, ya no hacía falta que Dios se vistiera de jugador de rugby.
Quince ideal: 15. Byrne 14. Sackey 13. Shanklyn 12. Traille 11. S.Williams
10. Wilkinson 9. Peel 1. Sheridan 2. Ford 3. Vickery 4. Hines
5. Nallet 6. Thomas 7. Bergamasco 8. Easter
10. Wilkinson 9. Peel 1. Sheridan 2. Ford 3. Vickery 4. Hines
5. Nallet 6. Thomas 7. Bergamasco 8. Easter
Artículo de Víctor Serrano, colaborador de este blog.
Imagen: El Mundo Deportivo
Archivado bajo: Víctor Serrano | Etiquetado: opinión, rugby, VI Naciones
BIEN BASTARD!!!!! Totalmente confirmado que se rapan la cebolla si gana Gales. Habrá huevos?
A los españoles y a los galeses, el valor se les presume. Si Shane encuentra el camino para esquivar los árboles del bosque de Sherwood, habrá huevos.
Gran crónica Sebastian Bastard, cada semana aprendo un poco más de rugby con tus comentarios.
Siéntelo!!!
Prometo, como principal autor de este blog, que colgaré la foto de los futuros cabezas rapadas si Gales gana el VI Naciones.