Habrá que repetirlo

Final de la Copa EHF 2006-2007.

Derrota en Chambéry (33-30) y, como en toda cita europea, toca esperar hasta el partido de vuelta. El CAI Aragón ha salido vivo de Albertville, que era lo que se pretendía. Podría haberse marchado con un mejor resultado, pero en competición continental hay muchos factores que le son siempre contrarios al equipo visitante. Por este mismo motivo, y porque la diferencia de goles no ha sido abultada, el Pabellón Príncipe Felipe va a ser el gran juez de esta eliminatoria.

Justo al término de los primeros sesenta minutos de eliminatoria, Toño Cartón mencionaba el “Espíritu de Magdeburgo y Skjern” en el micro de Santiago Sáez, que ha narrado el partido para los oyentes de la Cadena SER Aragón. Posteriormente, varios protagonistas más lo han dejado claro: “Necesitaremos al público en el partido de vuelta para remontar la eliminatoria. Se debe volver a vivir el ambiente vivido en los dos últimos partidos de la EHF del pasado año.” Sobre todo, han de estar los seguidores junto al máximo exponente del deporte aragonés porque ha quedado demostrado que los tres goles de diferencia se pueden remontar.

El Palacio Olímpico de Albertville ha asustado menos de lo que se anunciaba. El ambiente se podía asimilar bien, el ritmo de los franceses no tanto. En general, los equipos que han tenido éxito frente al CAI se han dedicado a jugar al límite del pasivo con la intención de dinamitar la velocidad que imprimen los naranjas. Sin embargo, el Chambéry se ha dedicado a meter más marchas que el CAI: defensas avanzadas, presionantes y búsqueda del contraataque. Si a eso se le suma la efectividad de Daniel Narcisse cuando recibía en carrera, la empresa era complicada.

Que una de las claves iba a estar en la portería, lo sabíamos todos. En la recta final de la primera mitad, apareció un genial Beno Lapajne para dar una mínima ventaja al CAI. En el arco contrario, el canterano Domoulin apenas podía con la buena selección de tiro aragonesa. En ataque, la primera línea aragonesa no tuvo problemas para romper la 5-1 y la 4-2 gala. En defensa, el buen trabajo ofensivo se desperdició por las muchas concesiones realizadas a los lanzadores saboyanos. La primera línea del conjunto “chamberien” fue una pesadilla, con los lanzamientos de Narcisse y los de Roin en la primera mitad. La llegada del descanso (18-20) ya permitió sacar las primeras impresiones: elevada velocidad en las transiciones, poca intensidad defensiva y superioridad del CAI en los momentos decisivos.

El técnico Philipe Gardeant debió de aleccionar bien a sus hombres durante los diez minutos de descanso. El bloque de Kosovac reanudó el partido dormido y lo pagó caro. La salida en tromba del Chambéry le permitió ponerse de nuevo por delante en el marcador. Con un asombroso parcial de 7-2, propiciado en buena medida por la actuación de Daniel Narcisse, el conjunto local se puso por delante, algo que no cambiaría en los minutos restantes de partido. La situación de desconcierto inicial se transformó en una imagen más serena con el paso de los minutos. Zaky dirigió al equipo desde el central, con peor resultado que el obtenido por Víctor Álvarez en la primera mitad. Carlos Prendes, que en la primera mitad había resultado crucial, sufrió el cerrojazo de la defensa local. Buena lección de Gardeant y lenta la reacción naranja.

Hasta los cuatro goles se llegó a ir el Chambéry, si bien el CAI dispuso de una posesión para igualar. Sin embargo, faltó acierto de cara a portería. Se sentó Domoulin y salió el temible Stojinovic a defender la portería saboyana. En el arco contrario, Lapajne -que fue de más a menos- dio entrada a Pablo Hernández. El guardameta aragonés cumplió con creces, pero no logró igualar la actuación de Stojinovic. El serbio y Narcisse fueron los principales argumentos del Chambéry para ganar la primera batalla. Richardson salió varios minutos, pero todavía se nota su lesión y el paso de los años. Paty prácticamente no jugó y Natek se dejó notar menos de lo esperado. En los extremos, Joli y Busselier respondieron en sus facetas.

Diferencia, pues, de tres goles que habrá que remontar el sábado 15 de marzo en el Pabellón Príncipe Felipe. No es mal resultado, después de todo. Tengamos en cuenta que hay factores -de los que he hablado al inicio- que no suelen favorecer al equipo visitante. Por ejemplo, el arbitraje. Hoy, los colegiados croatas designados por la EHF han dado una muestra del estilo casero del arbitraje de competición continental. Es triste, pero es así, y con eso se debe convivir. Para el partido de vuelta, la grada es otro factor fundamental. El pabellón de Albertville no ha dado tanto miedo como el que puede dar el Príncipe Felipe dentro de diez días. Entonces, recuperar el “Espíritu de Magdeburgo” resultará crucial. Ya se ha visto y está comprobado, que la EHF mueve a bastantes más espectadores que la Liga ASOBAL: ante el Gold Club, cerca de 4.000 espectadores; ante el Dunaferr, más de 5.000 aficionados caístas. ¿No se puede soñar con repetir, al menos, la entrada del partido ante el Skjern (7.500 espectadores)? En aquella semifinal, el CAI Aragón se trajo cuatro goles de desventaja. Esta vez son tres ante un buen equipo, pero que -como todos- es batible.

5 comentarios

  1. Lo sabemos hacer mejor,en el Felipe y con la aficcionyo estoy seguro que pasamos.Me gusto Beno que como tu dices fue de mas a menos,pero no estuvo tan apatico como otras veces

  2. GRAN FOTO!!!No me cabe la menos duda que la gente va a responder y sera una fiesta de las 3 que quedan en el felipe de ehf!!!ARRIBA CAI!!!A POR ELLOS!!!!somos mas y mejores.

  3. Yo creo que podremos llenar como minimo el primer anillo. Hay que asustarlos desde el calentamiento!

  4. vamos CAI…algún día estaréis a la altura de Portland…a er si nos enfrentamos en la final de COPA, sería bonito.

  5. Sería bonito, sobre todo porque conseguiríamos la victoria. Pero lo primero es lo primero. Mañana toca ganar en Logroño. Un saludo a todos.

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