Cositas de la Copa

Buenas noches. Es muy tarde, pero aprovecho que tengo un ratito para comentar mis humildes impresiones sobre lo visto en la Copa del Rey de balonmano. Como aficionado, ha sido un auténtico placer haber podido ver en sólo cinco días partidos de tan alto nivel sin moverme de Zaragoza. La final entre el Ciudad Real y el Barcelona me dejó claro que todavía queda un abismo entre el CAI Aragón y los equipos que se disputaron el título.

El jueves, asistí al partido entre el CAI Balonmano Aragón y el Barcelona. Los naranjas, gracias a una buena segunda mitad, pueden volver a creer en sí mismos. Hacía falta. Lo de Alemania había dejado muy tocado al vestuario. Podemos decir, sentando precedente, que la Copa del Rey le ha venido muy bien al conjunto aragonés. Moralmente, la plantilla se ha reactivado tras el varapalo continental. Las sensaciones también mejoraron con respecto a Nordhorn. Allí, el CAI fue un equipo impreciso y falto de actitud. Frente al Barcelona, las imprecisiones se compensaron con una garra digna de las mejores tardes, como en el segundo partido frente al Chambéry.

Insisto en que la diferencia entre los grandes de nuestro balonmano y el CAI, mal que nos pese, sigue siendo brutal. Sterbik y Kasper protagonizaron un duelo de guardametas inolvidable en una final de gran altura. Se vieron goles de bellísima factura (véase el finalizado por Dinart a pase de Kallman) y acciones defensivas de gran dureza. El partido lo tuvo todo, fue una final de las de verdad. Por tener, tuvo hasta un gol en el último segundo. El Barcelona se llevó un revés cuando había conseguido lo más difícil: remontar la ventaja de hasta cinco goles que habían conseguido los manchegos.

El conjunto azulgrana tenía muchas cosas a favor para llevarse esta nueva edición de la Copa del Rey. Por ejemplo, la organización, catalana de cabo a rabo. A Paco Cires, el speaker del CAI Aragón, le volvieron a negar un sitio en la mesa del Pabellón Príncipe Felipe, por la necesidad de tener un profesional de la animación neutral. Fantástica la “neutralidad” de la organización, con un speaker catalán. Por lo menos, los colegiados -adivinen de dónde- de la final no favorecieron a los de la ciudad condal. Incluso ayudaron un poquito al Ciudad Real. Pero volveré a lo del speaker. Lo siento, amigo, no tengo nada contra ti; pero los jugadores de balonmano no son futbolistas; en balonmano, cuando un equipo gana por dos no se va, sigue ahí; si un jugador anota, no es necesario que digas que tiene problemas físicos si cojea ostensiblemente (lo ve el aficionado)… Ah, lo de las cheerleaders a mí no me va. Creo que es cosa del baloncesto, no de nuestro deporte, aunque todo esto no deja de ser una opinión personal. Lo que merece ser criticado con absoluta objetividad es que no hubiese presencia del CAI Aragón en el palco el día de la final. No será porque el palco de nuestro pabellón sea pequeño… Pero bueno, volveré a lo deportivo.

Es curioso. Al equipo que más en forma llegaba a la competición -el Ciudad Real- fue al que más fácil se lo pusieron. En cuartos, los manchegos tuvieron que esquivar al Antequera. Lástima que con la ilusión no se ganen los partidos, porque lo de la afición verde fue espectacular. En “semis”, el Ciudad Real se topó con el sorprendente Arrate. Partido ramplón, pero victoria, con polémica arbitral después de 60 minutos de hostigamiento a los vascos (que te excluyan a un jugador en el primer minuto dice mucho). Pero ahí está Debre, un técnico señor y un señor técnico, para poner paz donde algunos habrían saltado a la yugular. ¡Qué tío! Nos dio a todos una lección de deportividad. “Sin árbitros, no podríamos jugar a balonmano“, declaró en rueda de prensa. La ovación que se llevó de los periodistas es totalmente merecida.

El Portland me decepcionó. Esperaba más del equipo de Javier Cabanas, más aún cuando se deshizo del Valladolid con rotundidad (40-30). El contraataque antoniano machacó a un débil conjunto pucelano. Pastor lo tenía claro cuando afirmó que “mejor, habernos quedado en casa”. No seré yo quien le quite la razón al entrenador-seleccionador. En semifinales, el Portland no pudo con el Barcelona. Demetrio Lozano está en un gran momento de forma, lo que pagó su ex equipo. Me llamó la atención que al Portland no le entró la prisa, ni cuando el marcador le era adverso a sólo dos minutos del final.

Vuelve la Liga ASOBAL. Quedan tres jornadas, en las que nuestro CAI Aragón debe asegurar la sexta plaza para asegurarse la presencia en Europa la próxima temporada. El Arrate viene pisando fuerte. “Preparaos porque vamos a por vosotros”, dijo Debre en sala de prensa. Espero que Kosovac y los jugadores lo hayan anotado, porque llegamos a los tres partidos finales, los mismos que causaron más de un dolor de cabeza al término de la primera vuelta. Perder en León entra en la lógica, pero frente a Antequera y Pilotes, los dos puntos deben ser para el CAI. Si no, habrá que esperar un tropiezo de los armeros, que acaban de recargar munición en la Copa. Cuidadín, cuidadín…

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